«La percepción de las múltiples y diferenciadas ‘formas’ existe exclusivamente en la mente de quien percibe, siendo su sustrato el eterno y omniabarcante Vishnu, cuya naturaleza esencial es Existencia y Conciencia. ‘Nombres’ y ‘formas’ son como las pulseras y brazaletes, y Vishnu como el oro».
Lo que Sankara intenta siempre demostrar es que la Realidad es en esencia inmutable y que se expresa como conciencia, el impulso del saber. Nuestra percepción es una modalidad de información en constante transformación. Dicha percepción solo se manifiesta en la mente del perceptor como diferenciada y cambiante debido a la intromisión del yo en la cognición.
Así, las «múltiples y diferenciadas formas» de las que habla la sloka son propias de un tipo de cognición dual que conlleva el sentido de ahamkara, de yoidad. Desde la perspectiva egoica el universo es una infinita colección de eventos individuales con sentido de realidad propios. Dicha colección de eventos se representa genéricamente a través de la presencia de los innumerables nombres y formas con que la mente es capaz de recordarlos.
La sloka nos recuerda una vez más la evidencia de que el problema de la percepción común radica en la imposibilidad de percibir de forma simultánea las informaciones que hacen parte de un campo y de su complemento. Ante cualquier nombre y cualquier forma que la mente detecte le es imposible relacionarla de manera simultánea con las restantes. La actividad de relación ubicua y simultánea de la información solo es posible mediante la experiencia no-dual; dicha experiencia requiere necesariamente la dilución de la actividad egoica, mas no la dilución de la mente.
No se niega la percepción de los nombres y las formas representadas por dicha cognición dual. Simplemente, cualquier simetría cognitiva muestra una fracción de la realidad; sin embargo, el vedanta afirma que en esencia toda fracción está intrínsecamente relacionada con las restantes. La imposibilidad de experimentar cognitivamente todo en todo, o todo en todas las cosas lleva a que la mente ofrezca una representación secuencial y dialéctica similar a la que el ser humano común experimenta y sobre la cual desarrolla su forma particular de cognición, con la que morirá antes de poder conocer la verdad.
En la actividad dual, que es común al ser humano, emerge el llamado «mecanismo dialéctico», en función del cual todo evento percibido requiere de ser contrastado con otro previamente conocido e instalado en la memoria. El evento percibido (tesis) se contrapone a otro almacenado en la memoria (antítesis), y cuando se da la equiparación y coincidencia entonces aparece el juicio o síntesis cognitiva que produce el saber. Dado que este proceso siempre se da mediante contraposición de nombres a formas y viceversa, se requiere de un proceso secuencial tal como el que usa cualquier ordenador para leer un archivo o localizar una dirección de memoria en un disco duro.
La mente está conformada y diseñada para realizar juicios secuenciales e intelectivos asociados a nombres y formas, pero también existen procesos mentales que ofrecen otras formas de cognición, entre ellas las asociadas a los estados noduales de conciencia denominadas Concentración y Meditación. Cuando en el proceso dialéctico no se advierte relación de una forma con un nombre o de un nombre con una forma, no se expresa la capacidad sintética. Por ejemplo, si el lector puede al nombre «nubes» asociar la idea de forma que tiene en la memoria y la contrapone, puede definir que la forma corresponde al nombre solicitado. Igualmente, si el lector recuerda la forma visual de un ladrillo y expresa el nombre de dicho evento, entonces existe una relación entre ambos que permite un saber válido que relaciona el nombre y su forma. Pero si le solicito al lector que recuerde un «riox de intercalación» seguramente no podrá con su memoria encontrar dicha forma asociada, razón por la cual la contraposición tesis-antítesis no se realizará y no existirá juicio final sintético.
Dado que nuestra mente está hecha para juicios dialécticos, para simetrías cognitivas donde solo operan relaciones secuenciales de nombres y formas, se deriva uno de los problemas clave: nuestra mente es altamente ineficiente para la comprensión de cualquier realidad en la que operen procesos cognitivos asociados a la actividad simultánea.
Cuando nos explican, por ejemplo, las consideraciones metafísicas relativas a Brahman no-dual como sostén Real de lo existente, nos resulta complejo entenderlas porque fácilmente tendemos a presuponer que nuestro universo y Brahman son dos realidades diferentes, cuando en verdad son simultáneas y no-diferenciadas, esto es, solo hay una Realidad no-dual.
Es aquí donde se evidencian la pobreza y la limitación del modelo dialéctico mecanicista en el que basamos nuestra interpretación de la realidad. Vemos el mundo como real y, al mismo tiempo, entendemos que hay razones para concluir que ha de haber adicionalmente otro «mundo» Real que sostenga lo impermanente. En esa dicotomía nos perdemos, pues nuestro sistema mecanicista no permite la convivencia simultánea de ambas realidades; una de dos: o desechamos uno de los mundos o presuponemos erróneamente que la clave está en cómo puede «viajar el yo» de uno a otro.
El vedanta plantea que no es necesario desechar nada. Basta sostenerse en la percepción de cualquier simetría dual sin ningún tipo de esfuerzo volitivo, aprovechando el hecho de que toda simetría tiene en esencia la condición de la «multisimetría» que la genera. Así pues, dada la simultaneidad «Ser y no-ser» que subyace en toda simetría, podemos apresar cualquiera de las dos vertientes en función de cual sea el modo de percepción que alimentemos.
Por eso afirma Sankara en el texto: «La percepción de las múltiples y diferenciadas formas existe exclusivamente en la mente de quien percibe». El sentido de individualidad del perceptor hace que nazcan diversas simetrías y un universo asociados a dicha percepción en donde los entes diferenciados emanan cambiantes. ¿Qué es lo que no es cambiante en cualquier simetría asociada a cualquier modo de percepción? La «… Existencia y Conciencia como naturaleza esencial», tal cual lo describe la sloka.
De esta manera, el vedanta afirma: usted perciba de manera sostenida cualquier simetría sin interponer sentido del «yo» ni asociar nombre y forma a la percepción; entonces reconocerá que todo sentido de diferenciación se desmonta, desaparece, para terminar por resolverse en la «multisimetría» no-dual que es su origen; notará que en todos los universos, en todas las simetrías por donde previamente viajó siempre estuvo acompañado por Aquello que Es lo Real expresado como el don de la Existencia y el don de la Conciencia.
Es Vishnu quien representa justamente esta condición de lo Real. La divinidad sentada en su silla de loto y resguardada por la gran serpiente Ananta es quien representa al Brahman no-dual, como Seidad, Conocimiento y Bienaventuranza Absolutas.